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La iniciativa obtuvo 80 votos a favor, 41 en contra y 7 abstenciones. El proyecto busca prohibir las carreras de perros en todo Chile y sancionar tanto a quienes las organicen como a quienes participen en ellas. En La Araucanía, el resultado también dejó expuestas posiciones contrapuestas: José Montalva respaldó la prohibición, mientras Gloria Naveillán y René Manuel García votaron en contra.

Un paso que sus impulsores califican de histórico dio ayer la Cámara de Diputados al aprobar, en general, el proyecto de ley que busca terminar con las carreras de perros en Chile, una práctica defendida por algunos de sus cultores como una tradición o actividad deportiva, pero cuestionada desde hace años por organizaciones animalistas debido al maltrato y explotación a los que serían sometidos los animales.

La iniciativa obtuvo 80 votos a favor, 41 en contra y 7 abstenciones, en una votación que cruzó las fronteras ideológicas habituales del Congreso. El proyecto contó con respaldo tanto de sectores de izquierda como de centroderecha, evidenciando que la protección animal se ha convertido en un asunto transversal dentro de la política chilena.

El texto aprobado incorpora un nuevo artículo 11 bis a la Ley 21.020, conocida como Ley Cholito, y establece la prohibición de “toda carrera de perros, cualquiera sea su raza, en todo el territorio nacional”.

No se trata solamente de una declaración de principios. El proyecto contempla sanciones penales para quienes organicen o participen en estas carreras: presidio menor en su grado medio y multas de entre 20 y 40 UTM, que actualmente representan varios millones de pesos.

Además, los perros utilizados en carreras prohibidas deberán ser rescatados y entregados a organizaciones inscritas en el Registro Nacional de Personas Jurídicas sin Fines de Lucro Promotoras de la Tenencia Responsable de Mascotas y Animales de Compañía, para su recuperación, esterilización y posterior reubicación.

El proyecto, sin embargo, todavía no se convierte en ley. Debido a las indicaciones incorporadas durante su tramitación, deberá regresar a la Comisión de Medio Ambiente para continuar con su discusión y votación en particular.

Naveillán votó en contra.

La votación también permitió identificar con claridad las distintas posiciones existentes en la representación parlamentaria de La Araucanía.

La diputada por Malleco Gloria Naveillán votó en contra de la prohibición, optando por mantener la posibilidad de que estas competencias continúen desarrollándose.

Su postura contrasta con la de quienes consideran que las carreras de perros no pueden justificarse bajo el argumento de la tradición cuando implican prácticas que, según las organizaciones animalistas, afectan el bienestar de los animales.

En Cautín, el diputado René Manuel García también rechazó la prohibición. El parlamentario defendió la posibilidad de regular esta actividad en lugar de eliminarla.

“Están imponiendo algo. La manera más noble es regulando bien y ahí poner las penas del infierno al maltrato animal”, sostuvo, reivindicando además el carácter tradicional que atribuye a estas prácticas.

La discusión, por tanto, no se reduce a una diferencia sobre cómo legislar respecto de los animales. En el fondo enfrenta dos visiones: prohibir una actividad considerada intrínsecamente incompatible con el bienestar animal o permitirla bajo un régimen de regulación y sanciones.

Montalva: “No hay ningún valor social” que justifique el daño.

En la vereda contraria se ubicó el diputado José Montalva, quien votó a favor de la prohibición y calificó la jornada como histórica.

“Hoy es un día histórico. Por fin se prohíben las carreras de galgos”, afirmó.

El parlamentario cuestionó especialmente el argumento de la tradición como justificación para mantener una actividad que genera sufrimiento animal.

“Las tradiciones significan mantener los valores que le hacen bien a la sociedad, y hoy día, en las carreras de perros, no había ningún valor social comparado al costo que tenía el daño de los animales”, señaló.

Montalva también puso énfasis en el vínculo entre las personas y los perros, destacando los distintos roles que cumplen estos animales en la sociedad.

“Los perros no son cualquier animal. Es un animal que nos hace compañía, que permite que las personas ciegas puedan caminar, que permite también al adulto mayor tener una compañía. Ese perro necesita lealtad y parte de esa lealtad es cuidarlo”, sostuvo.

A su juicio, además, las carreras estarían asociadas en algunos casos a apuestas y otras prácticas clandestinas, otro argumento utilizado para respaldar la necesidad de prohibirlas.

Una votación que trasciende la izquierda y la derecha.

Uno de los aspectos políticamente más significativos de la jornada fue precisamente la transversalidad del respaldo.

La protección de los animales dejó de ser hace tiempo una bandera exclusiva de determinados sectores políticos. La votación volvió a demostrarlo: parlamentarios de distintas posiciones ideológicas coincidieron en avanzar hacia una legislación más estricta sobre el trato hacia los animales.

El fenómeno también refleja un cambio cultural más amplio. Lo que durante décadas pudo ser presentado como una tradición o actividad recreativa comienza a ser observado bajo otros parámetros: bienestar animal, tenencia responsable y rechazo a prácticas que impliquen sufrimiento.

Las organizaciones defensoras de los animales celebraron el resultado y valoraron que el Congreso haya dado un primer paso hacia la prohibición.

El debate aún no termina.

Aunque la votación representa un avance importante para quienes buscan terminar con las carreras de perros, el proyecto todavía debe completar su tramitación legislativa.

La discusión en particular deberá precisar el alcance definitivo de la prohibición, las sanciones y los mecanismos para rescatar y reubicar a los animales.

La pregunta de fondo, sin embargo, ya quedó instalada en el Congreso: ¿puede una práctica ser defendida como tradición cuando su continuidad implica, según sus detractores, someter animales a sufrimiento?

La mayoría de la Cámara respondió ayer que no.

Y en La Araucanía, la votación dejó una fotografía política nítida: mientras José Montalva optó por poner el bienestar animal por sobre el argumento de la tradición, Gloria Naveillán y René Manuel García se inclinaron por mantener la actividad bajo regulación.

El proyecto sigue ahora su camino legislativo. Pero la señal política ya fue entregada: las carreras de perros están cada vez más cerca de dejar de ser legales en Chile.

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