El Minvu abrió la convocatoria 2026 de un beneficio que puede financiar hasta el 90% del arriendo. El programa contempla 3.270 subsidios para todo el país, en un escenario donde el acceso a una vivienda adecuada sigue siendo una de las principales dificultades para miles de hogares vulnerables.
Desde este 8 de septiembre y hasta el próximo 8 de octubre estarán abiertas las postulaciones al llamado 2026 del Subsidio de Arriendo para Personas Mayores y Personas con Discapacidad, iniciativa del Ministerio de Vivienda y Urbanismo destinada a dos grupos que enfrentan, por razones distintas pero convergentes, una particular vulnerabilidad frente al costo de la vivienda.
El beneficio puede cubrir hasta el 90% del valor mensual del arriendo para personas mayores de 60 años y personas mayores de 18 años con discapacidad acreditada, siempre que se encuentren dentro del 70% más vulnerable del Registro Social de Hogares (RSH).
La cifra, sin embargo, obliga a mirar el programa más allá del anuncio: serán 3.270 los subsidios disponibles en todo Chile, de los cuales 3.000 estarán destinados a personas mayores y apenas 270 a personas con discapacidad. En otras palabras, se trata de un instrumento que puede representar un alivio significativo para quienes logren acceder, pero que está lejos de dimensionarse como una respuesta masiva frente al problema habitacional.
Hasta 213 UF para financiar el arriendo.
El subsidio contempla un monto máximo de 213 UF por beneficiario, equivalente aproximadamente a $8,7 millones. El aporte permite financiar hasta el 90% del arriendo de una vivienda cuyo valor mensual no supere las 11 UF, unos $450 mil.
En siete regiones —Arica y Parinacota, Tarapacá, Antofagasta, Atacama, Metropolitana, Aysén y Magallanes— el límite se eleva a 13 UF mensuales, aproximadamente $531 mil.
La duración efectiva del beneficio dependerá del valor utilizado cada mes. Por ejemplo, si una persona destina 8 UF mensuales del subsidio para pagar el arriendo, podría financiar cerca de 27 meses, hasta agotar el monto máximo de 213 UF.
La medida puede resultar especialmente relevante para personas que viven solas, jubilados o adultos mayores cuyos ingresos difícilmente crecen al mismo ritmo que los costos de la vivienda. También abre una alternativa para personas con discapacidad que requieren independencia residencial, pero que enfrentan mayores barreras económicas para acceder a un inmueble adecuado.
Menos barreras para postular.
Uno de los aspectos más relevantes de este llamado son las flexibilidades incorporadas al proceso.
No se exige ahorro mínimo y se permite postular sin núcleo familiar, por lo que una persona sola puede acceder al beneficio. Tampoco es requisito estar actualmente arrendando: quienes necesitan encontrar una vivienda pueden postular y posteriormente buscar un inmueble que cumpla las condiciones establecidas.
Además, quienes tengan dificultades para acudir presencialmente a una oficina del Serviu podrán ser representados por otra persona mediante un poder simple, sin necesidad de autorización notarial.
La convocatoria también contempla puntaje adicional por edad y discapacidad y beneficia con puntaje extra a quienes sean, o tengan dentro de su núcleo familiar, a una persona cuidadora inscrita en el Registro Social de Hogares.
Estas medidas pueden parecer administrativas, pero tienen una dimensión concreta: para personas de edad avanzada, con movilidad reducida o con algún grado de dependencia, la burocracia puede convertirse en una barrera tan efectiva como la falta de recursos.
El problema que persiste.
El subsidio aborda una parte específica del problema habitacional: el costo mensual del arriendo. Pero no resuelve necesariamente la dificultad de fondo.
Para una persona que depende principalmente de una pensión o de ingresos reducidos, incluso un arriendo subsidiado puede seguir representando una carga importante. A ello se suma una pregunta inevitable: ¿Cuántas viviendas disponibles en el mercado cumplen simultáneamente con el valor máximo permitido y las condiciones requeridas por el programa?
La respuesta es particularmente relevante en las zonas donde el precio de los arriendos ha aumentado con mayor fuerza. El subsidio puede aportar capacidad de pago, pero esa capacidad no garantiza por sí sola que exista una oferta suficiente de viviendas adecuadas.
Por eso, más que observar únicamente el número de beneficiarios, el verdadero impacto del programa deberá medirse por su capacidad para permitir que las personas seleccionadas encuentren efectivamente una vivienda digna, accesible y compatible con sus necesidades.
Quiénes pueden postular.
Los principales requisitos son:
- Tener más de 60 años al momento de postular o cumplirlos durante 2026. En el caso de personas con discapacidad, tener 18 años o más y contar con la discapacidad acreditada en el Registro Nacional de la Discapacidad.
- Pertenecer hasta el 70% del Registro Social de Hogares.
- Acreditar un ingreso mínimo de 5 UF, aproximadamente $204 mil.
El llamado permite, además, que personas que hayan recibido subsidios anteriores puedan volver a postular, siempre que cumplan las condiciones establecidas para esta convocatoria. También se permite que la persona postulante, su cónyuge o un integrante del núcleo familiar declarado tenga derechos en comunidad sobre una vivienda, bajo las condiciones fijadas por el programa.
Cómo postular.
Las postulaciones estarán abiertas hasta el 8 de octubre de 2026 y podrán realizarse de tres maneras:
- En línea, a través del sitio del Ministerio de Vivienda y Urbanismo, utilizando ClaveÚnica.
- Presencialmente en las oficinas del Serviu a lo largo del país.
- Mediante entidades públicas que tengan convenio con el Serviu correspondiente.
Para quienes no puedan concurrir personalmente a una oficina del Serviu, la postulación presencial puede realizarse mediante una persona representante, utilizando un poder simple y sin autorización notarial.
El beneficio representa una oportunidad concreta para miles de personas mayores y personas con discapacidad. Pero también deja en evidencia una tensión que excede a esta convocatoria: subsidiar el arriendo puede aliviar la presión sobre los hogares, pero mientras la vivienda siga siendo inaccesible para una parte importante de la población, el problema habitacional continuará requiriendo soluciones que vayan mucho más allá del subsidio mensual.
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