El canciller argentino precisó sus declaraciones sobre la condición “bicontinental y bioceánica” de su país, asegurando que aludía al fortalecimiento de la presencia argentina en el Atlántico Sur y su proyección hacia la Antártida. Sus dichos se conocen en medio de la tensión bilateral por el Estrecho de Magallanes.
El canciller argentino, Pablo Quirno, salió a precisar sus recientes declaraciones sobre la condición “bicontinental y bioceánica” de Argentina, luego de que sus palabras provocaran repercusión en Chile, en un contexto particularmente sensible para la relación bilateral.
A través de su cuenta en X, el ministro de Relaciones Exteriores trasandino sostuvo que su referencia al carácter “bicontinental y bioceánico” de Argentina apuntaba al fortalecimiento de la presencia de su país en el Atlántico Sur, al que definió como “el camino hacia la Antártida”.
La aclaración adquiere especial relevancia debido a las tensiones que en las últimas semanas han marcado la relación entre Santiago y Buenos Aires en torno al Estrecho de Magallanes, una zona estratégica en la que ambos países mantienen una larga historia de acuerdos y delimitaciones.
Quirno buscó, además, despejar cualquier interpretación que pudiera sugerir un cuestionamiento argentino a los compromisos asumidos con Chile.
“Nuestra posición es clara: trabajar siempre de buena fe, honrar la palabra empeñada y cumplir plenamente los tratados y acuerdos vigentes”, afirmó el canciller, agregando que esa constituye una “política inequívoca” del gobierno del presidente Javier Milei.
El mensaje representa un intento explícito de fijar el alcance de sus declaraciones y, al mismo tiempo, reafirmar que la política exterior argentina pretende desenvolverse dentro del marco de los acuerdos vigentes con Chile.
Una aclaración en medio de una relación tensionada.
La controversia no puede separarse del escenario bilateral de los últimos meses.
Aunque Santiago y Buenos Aires mantienen una extensa red de tratados que han permitido encauzar históricas controversias territoriales, el Estrecho de Magallanes y la proyección sobre el Atlántico Sur poseen una importancia estratégica que excede ampliamente la disputa coyuntural.
En ese contexto, la utilización del concepto “bioceánico” —que sitúa a Argentina con presencia tanto en el Atlántico como en el Pacífico— puede adquirir una sensibilidad política especial cuando se formula en medio de discusiones territoriales o geopolíticas con Chile.
Precisamente por ello, la aclaración de Quirno busca establecer una frontera entre la estrategia argentina de fortalecimiento de su presencia en el Atlántico Sur y cualquier eventual cuestionamiento a los tratados bilaterales.
La distinción es relevante: reivindicar una mayor presencia argentina en el Atlántico Sur no equivale, por sí mismo, a desconocer los acuerdos que delimitan derechos y obligaciones entre ambos países. Sin embargo, el lenguaje utilizado por las autoridades puede tener efectos políticos que trascienden la intención original de una declaración.
Milei y Kast: cooperación pese a las diferencias.
En paralelo, Quirno informó sobre una reunión entre el presidente argentino Javier Milei y su par chileno, José Antonio Kast, en la que también participaron Karina Milei, secretaria general de la Presidencia argentina; el canciller chileno, José Pérez Mackenna; y el propio Quirno.
Según el canciller argentino, durante el encuentro se suscribió una declaración conjunta destinada a profundizar la cooperación entre ambos países.
El documento, de acuerdo con la descripción entregada por Quirno, aborda áreas consideradas estratégicas para la relación bilateral: energía, minería, comercio, conectividad y seguridad.
“Una declaración conjunta en la que dejamos asentado todo el potencial de cooperación entre nuestros países”, señaló el canciller, destacando que el texto refleja el horizonte de ambos gobiernos en esas materias.
La señal resulta significativa.
Mientras las declaraciones sobre el carácter “bioceánico” de Argentina generaban inquietud en sectores chilenos, los gobiernos de Milei y Kast buscan exhibir una agenda de cooperación en áreas donde ambos países tienen intereses convergentes.
El desafío de evitar una nueva escalada.
La aclaración de Quirno parece apuntar precisamente a contener una eventual escalada diplomática.
Argentina tiene un interés estratégico creciente en el Atlántico Sur y en su proyección hacia la Antártida, mientras Chile posee intereses históricos y estratégicos en el extremo austral del continente. Esa proximidad geográfica convierte cualquier referencia territorial o marítima en un asunto particularmente delicado.
Por eso, más allá de la interpretación que generaron las primeras declaraciones, la señal posterior del canciller argentino es inequívoca: Buenos Aires asegura que su política continuará ajustándose a los tratados y acuerdos vigentes con Chile.
El episodio deja, sin embargo, una advertencia para ambos gobiernos. En una relación marcada por una historia territorial compleja, conceptos aparentemente técnicos como “bioceánico”, “Atlántico Sur” o “proyección antártica” pueden adquirir rápidamente una dimensión política.
Y mientras Milei y Kast intentan construir una agenda común en energía, minería, comercio y seguridad, cualquier nuevo episodio que involucre la soberanía o los espacios australes podría volver a poner a prueba una relación que, pese a sus intereses compartidos, continúa siendo especialmente sensible en materia territorial y geopolítica.
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