Rodrigo Campos Soto, de 28 años, fue formalizado por lesiones graves luego de que, según el Ministerio Público, golpeara reiteradamente al chofer de un microbús en Temuco. El tribunal decretó arresto domiciliario total, arraigo nacional y prohibición de acercarse a la víctima.
Un conductor de la locomoción colectiva de 73 años terminó con fracturas en el rostro tras ser brutalmente agredido, según la acusación del Ministerio Público, por un joven de 28 años que previamente se habría negado a pagar el pasaje de un microbús en Temuco.
El imputado, identificado como Rodrigo Campos Soto, estudiante de Agronomía, fue formalizado por el delito de lesiones graves. Pese a la violencia de los hechos y a las lesiones sufridas por el adulto mayor, el tribunal decretó en su contra arresto domiciliario total, arraigo nacional y prohibición de acercarse a la víctima y al lugar donde ocurrió la agresión.
La decisión abre, inevitablemente, una interrogante respecto de la proporcionalidad de las medidas cautelares frente a un hecho que dejó a un trabajador de 73 años con lesiones de consideración.
Una discusión que terminó a golpes.
De acuerdo con los antecedentes expuestos durante la audiencia de formalización por el fiscal Patricio Montecinos, la agresión se habría iniciado luego de que Campos Soto abordara un microbús de la locomoción colectiva y se negara a pagar el pasaje.
Según la versión entregada por la Fiscalía, el imputado habría sostenido una discusión con el conductor y posteriormente le habría exigido que lo trasladara hasta el terminal de buses de la línea.
El conflicto no habría terminado allí. Durante el trayecto, el joven habría continuado increpando al conductor y, una vez que el vehículo llegó al terminal, la situación habría escalado hasta la agresión física.
Siempre de acuerdo con la imputación del Ministerio Público, Campos Soto habría golpeado al adulto mayor reiteradamente con sus puños.
Fracturas en el rostro.
Las consecuencias de la agresión fueron graves.
El conductor resultó con fracturas en los huesos de la nariz y en la órbita de uno de sus ojos, lesiones que fueron calificadas inicialmente como graves. Sin embargo, aún se encuentran pendientes exámenes médicos complementarios destinados a establecer con precisión la entidad y alcance definitivo de las lesiones.
El caso vuelve a poner sobre la mesa una problemática que excede a sus protagonistas: la vulnerabilidad de los trabajadores de la locomoción colectiva frente a episodios de violencia que pueden comenzar por una discusión aparentemente menor y terminar con consecuencias físicas de consideración.
En este caso, además, la víctima es un trabajador de 73 años, mientras que el imputado tiene 28.
Arresto domiciliario.
A pesar de estos antecedentes, el tribunal no decretó prisión preventiva. Campos Soto quedó sujeto a arresto domiciliario total, además de arraigo nacional y prohibición de acercarse tanto a la víctima como al lugar de los hechos.
Hasta el cierre de esta información, no se había podido establecer si el Ministerio Público apeló o recurrirá la resolución para solicitar una medida cautelar más gravosa, particularmente la prisión preventiva.
Más allá de la discusión jurídica que deberá resolver el proceso, el contraste resulta difícil de soslayar: un adulto mayor que se encontraba trabajando terminó con fracturas en el rostro tras una agresión que la Fiscalía calificó como lesiones graves, mientras el imputado enfrentará el proceso desde su domicilio.
La investigación deberá determinar ahora no sólo la responsabilidad penal que eventualmente corresponda, sino también la verdadera magnitud de las lesiones y las circunstancias precisas en que se produjo la violenta agresión.

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