Por Camilo Guzmán Asociación Gremial de Agricultores Unidos A.G.A.U.
Camilo Guzmán negó que falten trabajadores por «flojera» de los chilenos y que se necesite mano de obra extranjera porque somos «pechugones».
Una dura respuesta al ministro de Agricultura, Jaime Campos, emitió la Asociación Gremial de Agricultores Unidos A.G.A.U., luego de que la autoridad afirmara en Radio Infinita que el campo necesita mano de obra extranjera porque «los chilenos somos pechugones». Desde el gremio calificaron la declaración como un error de diagnóstico y aseguraron que el problema de fondo es el precio de la hora laboral y no el carácter de las personas.
Camilo Guzmán, presidente de la asociación, señaló que con una tasa de desempleo nacional del 9.4%, el hecho de que queden 150.000 puestos vacantes en el agro responde a una evidente distorsión económica. «Hay gente que necesita trabajo y trabajo que necesita gente; si las dos filas no se encuentran, el problema es el precio de la hora. Y eso no es flojera, es una distorsión de mercado», enfatizó.
La paradoja del estanque y la comida cara.
Para respaldar su postura, el gremio presentó un estudio de costos realizado en junio, donde compararon el precio de una canasta de 28 alimentos básicos en supermercados de Chile, Estados Unidos y Alemania. Los datos arrojaron que los precios de los alimentos en Chile son prácticamente idénticos a los de potencias internacionales (alrededor de $147.000 en Chile frente a $151.000 en EE.UU.).
Sin embargo, la diferencia radica en el poder adquisitivo de los salarios locales. Según el gremio, la canasta mínima saludable recomendada por la FAO para una familia de cuatro personas cuesta en el país unos $691.000 mensuales, cifra que supera largamente el sueldo mínimo actual de $553.553. «En Estados Unidos, esa misma canasta equivale a un tercio de un solo sueldo mínimo estatal; allá un sueldo alimenta a la familia y sobran dos tercios. Acá no alcanza ni para la comida», argumentó Guzmán, comparando al trabajador chileno con un automóvil al que se le exige rendir la misma distancia con un cuarto del combustible.
Las remesas y los bonos.
El dirigente gremial explicó que la fijación de sueldos bajos en el agro termina siendo cubierta por trabajadores extranjeros cuyo costo de vida real está en sus países de origen. Esto se traduce en una fuga de capitales que el Banco Central cifró en US$2.271 millones en remesas durante 2025 a través de canales formales.
Por otra parte, el trabajador local que queda fuera de las cosechas debe recurrir a la red de protección estatal. «El mismo trabajo lo pagamos dos veces: el sueldo corto que se va en remesas, y el bono que sostiene al chileno que no pudo tomarlo. El bono se financia con impuestos y deuda, con la plata de los mismos a los que el sueldo no alcanza», advirtió Guzmán, alertando además sobre los altos índices de informalidad laboral, que ya alcanzan el 26.8% según el INE.
Finalmente, desde Agricultores Unidos hicieron un llamado al Gobierno a no otorgar subsidios «parche», sino a corregir las distorsiones de fondo activando la Comisión Antidistorsiones, transparentando la cadena de precios y apurando el avance de la Ley del Grano para que producir alimentos vuelva a ser un negocio sostenible para las mayorías.

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