Jhonsson Smit Cruz Torres era uno de los delincuentes más buscados de Perú y tenía una recompensa de 500 mil soles. Su captura se concretó en Bolivia tras un operativo de inteligencia en el que participaron policías de ambos países y organismos estadounidenses. La organización criminal es investigada por extorsiones, secuestros y homicidios y mantiene presencia en Chile.
Uno de los golpes más importantes contra el crimen organizado transnacional de los últimos meses se concretó este martes en Bolivia.
Las autoridades peruanas confirmaron la captura de Jhonsson Smit Cruz Torres, alias “Jhon Pulpo”, señalado como uno de los principales líderes de la organización criminal Los Pulpos, una estructura surgida en Trujillo que durante los últimos años ha extendido sus operaciones fuera de Perú, incluyendo Chile.
La captura adquiere especial relevancia para Chile debido precisamente a la expansión territorial atribuida a esta organización. La policía boliviana calificó a Cruz Torres como un “blanco de alto valor regional”, señalando que las actividades de Los Pulpos se extendieron desde Perú hacia Chile y Argentina y que la organización pretendía también desarrollar operaciones en Bolivia.
Medio millón de soles por su captura.
Cruz Torres figuraba entre los delincuentes más buscados por las autoridades peruanas.
Sobre él pesaba una recompensa de 500 mil soles, equivalente a más de 100 millones de pesos chilenos, para quien entregara información que permitiera localizarlo y detenerlo.
La lista de delitos asociados a su orden de captura internacional incluye robo agravado con subsecuente muerte, homicidio calificado, sicariato, organización criminal y secuestro agravado, entre otros.
La investigación policial lo sitúa como una figura central de una organización dedicada principalmente a actividades como extorsiones, secuestros y homicidios.
Una captura que involucró a Perú, Bolivia y Estados Unidos.
La detención fue resultado de un trabajo de inteligencia que se venía desarrollando desde enero.
En el operativo participaron organismos policiales de Bolivia y Perú, además de equipos vinculados al FBI y la DEA de Estados Unidos, según informó el Gobierno peruano.
El ministro del Interior de Perú, César Astudillo, confirmó la detención y señaló que Cruz Torres se encontraba inicialmente en La Paz.
Por razones de seguridad, las autoridades mantuvieron bajo reserva algunos detalles del procedimiento y del traslado.
“Este cabecilla principal ha caído finalmente”, declaró el ministro, quien destacó que ahora la prioridad será avanzar en la identificación y captura de otros integrantes de la organización.
Desde Bolivia, el comandante nacional de la Policía, coronel Adrián Álvarez, informó que Cruz Torres sería expulsado y puesto a disposición de las autoridades peruanas.
La ruta del crimen también llegó a Chile.
El aspecto que convierte esta captura en una noticia de interés directo para Chile es la expansión de Los Pulpos fuera de las fronteras peruanas.
La organización ha sido descrita como una estructura criminal transnacional, con presencia en Perú y operaciones extendidas hacia otros países de la región, particularmente Chile.
En febrero pasado, la Policía Nacional del Perú incluso sostuvo que existía la posibilidad de que Cruz Torres se encontrara oculto en Chile. Posteriormente, autoridades chilenas y peruanas mantuvieron coordinación para seguir sus movimientos.
Y no se trata solamente de una sospecha sobre la presencia de integrantes de la organización.
Durante 2026 se han registrado en Chile operativos contra presuntos miembros de Los Pulpos. Medios peruanos reportaron la detención de decenas de personas vinculadas a la organización en territorio chileno, en investigaciones relacionadas con extorsiones.
La captura de su principal cabecilla, por lo tanto, podría entregar información relevante para las investigaciones que buscan determinar cómo funciona la estructura criminal fuera de Perú, quiénes son sus operadores y cuáles son sus fuentes de financiamiento.
El caso de su pareja ya había abierto una ruta hacia Chile.
La operación internacional no comenzó hoy.
En enero de este año, la policía peruana, boliviana y la PDI chilena participaron en la captura en La Paz de Keysi Alessandra Salvatierra Vigo, pareja de Cruz Torres y presunta integrante de Los Pulpos.
La mujer tenía una orden de captura por un caso de secuestro y fue posteriormente entregada a las autoridades peruanas.
Aquella operación permitió confirmar que el seguimiento de la estructura criminal requería coordinación entre distintos países.
La captura de Cruz Torres representa ahora un paso adicional y mucho más relevante.
Un líder que operaba desde la clandestinidad.
Según antecedentes difundidos por las autoridades y medios especializados, Cruz Torres habría asumido el liderazgo de Los Pulpos después del encarcelamiento de su padre, Jhon Cruz Arce.
Bajo su conducción, la organización habría ampliado sus actividades criminales y su radio de acción.
La investigación también ha señalado que el delincuente utilizó identidades falsas y habría recurrido a cambios físicos para dificultar su localización. Incluso existieron antecedentes de una presunta falsa muerte en Bolivia destinada a evadir a las autoridades.
Ese historial explica por qué su captura era considerada una prioridad para las policías de la región.
La brutalidad que puso nuevamente a Los Pulpos en el radar.
La organización volvió a quedar bajo intensa atención policial a raíz de un violento secuestro ocurrido en Trujillo.
El empresario minero Jenss Lara fue secuestrado durante la madrugada del domingo, mientras se desplazaba en un vehículo junto a otras personas.
En el ataque murieron cuatro de sus acompañantes.
Los responsables habrían simulado un operativo policial para interceptar el vehículo y secuestrar al empresario, quien posteriormente fue liberado. Las circunstancias exactas del pago de un eventual rescate permanecen bajo investigación.
El hecho es atribuido a Los Pulpos por las autoridades, aunque la investigación deberá determinar las responsabilidades individuales correspondientes.
El desafío ahora está fuera de Bolivia.
La detención de Cruz Torres constituye un golpe relevante para la organización, pero no necesariamente significa su desaparición.
Los antecedentes conocidos muestran que Los Pulpos funcionan como una estructura con distintos niveles y presencia en varios territorios.
De hecho, el propio ministro peruano advirtió que las autoridades continuarán trabajando para identificar y detener a otros integrantes.
El verdadero impacto de esta captura podría conocerse durante las próximas semanas, especialmente si la información obtenida permite identificar operadores, redes de financiamiento, colaboradores y estructuras instaladas fuera de Perú.
Y ahí Chile aparece nuevamente en el mapa.
Porque la caída de “Jhon Pulpo” no solo representa la captura de uno de los criminales más buscados de Perú. También puede convertirse en una oportunidad para conocer cuánto avanzó realmente la organización criminal en Chile, quiénes son sus integrantes y hasta dónde llegan sus redes en nuestro país.
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