En marzo de 2024, el alcalde Ricardo Jaramillo envió al MOP un oficio en que alertaba sobre erosión en el río Cautín y solicitaba evaluar técnicamente la situación, además de revisar el estado de todos los puentes de la comuna. Entre las estructuras mencionadas estaba el Arturo Alessandri Palma, que la semana pasada sufrió un colapso parcial. Ahora la pregunta es qué hizo el Estado entre aquella advertencia y la emergencia.
El colapso parcial del Puente Arturo Alessandri Palma de Lautaro, conocido como Puente Viejo, abrió una pregunta que va mucho más allá de los efectos del sistema frontal: ¿Qué ocurrió con las advertencias realizadas dos años antes sobre la erosión del río Cautín y el estado de los puentes de la comuna?
La interrogante surge a partir de un antecedente documental que hoy adquiere especial relevancia.
El 24 de marzo de 2024, el alcalde de Lautaro, Ricardo Jaramillo, remitió al Ministerio de Obras Públicas el oficio ordinario N.º 218, mediante el cual comunicó una preocupación planteada por vecinos respecto de la erosión del terreno en el sector del río Cautín.
El documento advertía específicamente sobre una estructura ubicada aguas arriba y solicitaba, además, revisar el estado de los puentes de la comuna.
Una advertencia que quedó por escrito.
En el oficio dirigido al entonces seremi de Obras Públicas de La Araucanía, Patricio Poza, el municipio señalaba que había recibido un requerimiento de la comunidad relacionado con la erosión del terreno en el sector del río Cautín y su eventual afectación sobre la estructura del denominado Puente Nuevo.
La municipalidad solicitaba entonces a la Dirección Regional de Vialidad que realizara una evaluación técnica de la situación denunciada por los vecinos, expresando explícitamente el objetivo de prevenir futuros daños en el puente.
Pero el documento contenía además una solicitud más amplia.
“Se solicita además realizar un informe del estado de cada uno de los puentes de la comuna”, señala el oficio municipal.
Entre las estructuras que quedaron incluidas en esa petición estaba el Puente Arturo Alessandri Palma, el mismo viaducto que la madrugada del viernes 25 de septiembre sufrió un colapso parcial luego de la crecida del río Cautín.
La estructura quedó cerrada completamente para vehículos y peatones. Informaciones difundidas durante la emergencia señalaron que parte de sus pilares cedieron y que una sección de la estructura resultó desplazada.
La pregunta que queda abierta.
La existencia del oficio no permite concluir por sí sola que el colapso pudiera haberse evitado, ni que la erosión advertida en 2024 sea necesariamente la causa del daño ocurrido en 2026.
De hecho, las primeras evaluaciones posteriores al colapso apuntaron al impacto de la crecida del río y las condiciones excepcionales del sistema frontal. El subsecretario de Obras Públicas, Nicolás Balmaceda, señaló posteriormente que la estructura, de 93 años, presenta daños en elementos como cepas, vigas y tableros y que los antecedentes preliminares hacen pensar en la necesidad de reemplazarla por un nuevo puente.
Pero existe una cuestión diferente y perfectamente verificable: qué respuesta recibió la advertencia municipal de marzo de 2024.
¿La Dirección de Vialidad realizó la inspección solicitada?
¿Se elaboró el informe sobre el estado de los puentes de Lautaro?
¿Se detectaron problemas de erosión o socavación en el Arturo Alessandri?
¿Se recomendaron obras preventivas?
¿Se ejecutaron esas obras?
¿Hubo seguimiento posterior?
Son preguntas que adquieren especial relevancia ahora que la estructura se encuentra inutilizada y la comuna enfrenta consecuencias directas sobre su conectividad.
El puente que quedó como única alternativa.
El colapso del Puente Viejo dejó a Lautaro dependiendo principalmente del denominado Puente Cautín Nuevo para mantener la conexión sobre el río.
Las autoridades adoptaron medidas para evitar una sobrecarga de esa estructura y derivaron parte del transporte de carga hacia Victoria y posteriormente la Ruta 5 Sur.
La situación tiene importancia no solo para los habitantes de Lautaro. El Puente Arturo Alessandri forma parte de una conexión utilizada por quienes se desplazan hacia sectores cordilleranos y constituye un punto relevante dentro del corredor vial que conecta la zona con Curacautín y Lonquimay.
Por eso, el problema actual no consiste únicamente en reparar una estructura dañada. También implica determinar cómo una infraestructura estratégica llegó a esta condición y si existieron señales previas que pudieron haber permitido intervenir antes.
Dos años y dos administraciones.
La advertencia municipal fue enviada durante la administración regional del entonces seremi de Obras Públicas Patricio Poza. Actualmente, la cartera en La Araucanía es encabezada por David Plaza, quien ha participado junto a autoridades y equipos técnicos en las medidas adoptadas después del colapso.
La diferencia es relevante para evitar una simplificación política: la pregunta por lo ocurrido desde 2024 no apunta exclusivamente a quien actualmente ocupa el cargo, sino a establecer la trazabilidad de las decisiones tomadas durante estos dos años.
Porque si el oficio fue recibido, corresponde saber qué ocurrió después.
Una advertencia municipal puede terminar en una inspección, un informe, una obra preventiva o una decisión técnica que descarte la necesidad de intervenir.
Lo que no debería quedar sin respuesta es qué camino siguió una alerta formal una vez que ingresó a la administración pública.
El MOP deberá explicar qué ocurrió.
Se solicitó al Ministerio de Obras Públicas antecedentes sobre las acciones desarrolladas a partir del oficio municipal de marzo de 2024 y, particularmente, sobre la eventual inspección del Puente Arturo Alessandri Palma y las medidas preventivas que pudieron haberse adoptado.
También resulta pertinente conocer qué respuesta recibió el municipio de Lautaro y si existe documentación técnica asociada a la solicitud de revisar el estado de los puentes de la comuna.
La información permitirá establecer si hubo inspecciones, informes, recomendaciones o intervenciones durante el período comprendido entre la advertencia municipal y el colapso.
Y esa respuesta es relevante no solo para determinar eventuales responsabilidades administrativas o políticas, sino también para evitar que la discusión termine reducida a atribuir el daño exclusivamente a la fuerza del sistema frontal.
Una advertencia, un puente y una pregunta pendiente.
El sistema frontal puede explicar el momento en que una estructura finalmente cede. Pero no necesariamente explica por sí solo el estado en que esa estructura llegó a ese momento.
El Puente Viejo tiene 93 años y, según el propio MOP, los daños observados hacen prever que una solución definitiva podría requerir una nueva estructura.
Mientras Lautaro enfrenta ahora el problema concreto de recuperar su conectividad, permanece pendiente una respuesta sobre el período anterior a la emergencia.
En marzo de 2024, el municipio dejó una advertencia por escrito y pidió revisar los puentes de la comuna. En septiembre de 2026, uno de ellos colapsó parcialmente. Entre ambos hechos transcurrieron más de dos años. La pregunta periodística, ahora, es sencilla pero incómoda: ¿Qué hizo el Estado durante ese tiempo?
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