Nueve autoridades votaron a favor y dos en contra del proyecto impulsado por Gersa, que contempla recibir unas 667 toneladas de residuos diarios y el tránsito de alrededor de 40 camiones de alto tonelaje. La decisión fue adoptada en medio de manifestaciones, gritos e interrupciones de representantes de las comunidades opositoras.
En medio de un ambiente marcado por la tensión, las protestas y las interrupciones de las comunidades presentes, la Comisión de Evaluación Ambiental (Coeva) de La Araucanía aprobó este martes el proyecto de relleno sanitario Pintamahuida, iniciativa impulsada por la empresa Gersa y que desde hace meses —aunque la oposición se arrastra por años— mantiene una fuerte resistencia entre vecinos y comunidades de Lautaro.
La votación terminó con nueve votos a favor y dos en contra, permitiendo que el proyecto avance en su tramitación ambiental.
La decisión, sin embargo, estuvo lejos de ser pacífica.
Mientras las autoridades exponían sus argumentos antes de votar, se produjeron gritos e interrupciones en la sesión por parte de quienes se oponen a la iniciativa. En el exterior del recinto se mantuvo además un importante contingente policial.
El resultado dejó enfrentadas dos posiciones que difícilmente parecen tener un punto de encuentro: por un lado, la autoridad ambiental sostiene que el proyecto cuenta con antecedentes técnicos suficientes para avanzar; por otro, comunidades y autoridades locales cuestionan su instalación y advierten sobre sus eventuales consecuencias ambientales, sanitarias y territoriales.
Nueve votos a favor y dos en contra.
Cada una de las autoridades integrantes de la comisión realizó su intervención antes de emitir su voto.
La iniciativa recibió el respaldo de las seremías de Medio Ambiente, Economía, Energía, Obras Públicas, Agricultura y Transportes, además del Servicio de Evaluación Ambiental (SEA).
En contra se pronunciaron las seremías de Salud y Vivienda.
El resultado fue, por tanto, de nueve votos favorables y dos votos en contra, suficiente para aprobar el proyecto en esta etapa de su evaluación.
La diferencia de criterios entre las distintas autoridades dejó uno de los aspectos más llamativos de la jornada: mientras Salud optó por rechazar la iniciativa, la cartera de Medio Ambiente entregó su respaldo.
Precisamente ese voto se convirtió en uno de los principales focos de cuestionamiento desde el municipio de Lautaro.
Alcalde de Lautaro apunta contra la decisión.
El alcalde de Lautaro, Ricardo Jaramillo, manifestó su rechazo al resultado y aseguró que la decisión no era la que esperaba el municipio.
Pero hubo un voto que, según sus propias palabras, particularmente le llamó la atención: el de la Seremi de Medio Ambiente.
“El voto de Medio Ambiente, que seguramente era el más importante porque estamos perjudicando el medio ambiente y debería estar de la mano con el de Salud. Por lo tanto, yo creo que ese me llama la atención”, sostuvo.
El jefe comunal anunció además que el municipio continuará adelante con las acciones destinadas a enfrentar el proyecto y adelantó que recurrirán a asesoría jurídica especializada.
“Vamos a seguir a la siguiente instancia, vamos a tener que reclutar los mejores abogados para poder defendernos por esta injusticia”, afirmó.
Las palabras del alcalde reflejan la magnitud de la distancia existente entre el municipio y la decisión adoptada por la comisión evaluadora.
Medio Ambiente defiende su voto.
Ante los cuestionamientos, la seremi de Medio Ambiente, Paula Castillo, defendió la posición adoptada por la cartera.
La autoridad explicó que su voto se sustentó en los antecedentes técnicos que han formado parte del proceso de evaluación durante los últimos años.
“Mi voto se funda en el proceso de evaluación que se llevó adelante durante todos estos años. El último pronunciamiento fue conforme y en base a eso me pronuncié”, explicó Castillo.
De esta manera, la autoridad puso el énfasis en el carácter técnico y administrativo del proceso, frente a los cuestionamientos provenientes de las comunidades y del municipio.
La controversia queda así instalada entre dos dimensiones que suelen tensionarse en este tipo de proyectos: la evaluación técnica de una iniciativa y la percepción de las comunidades que deberán convivir con ella.
667 toneladas de basura cada día.
El proyecto Pintamahuida no es una iniciativa menor por sus dimensiones.
De acuerdo con los antecedentes del proyecto, contempla el ingreso de aproximadamente 667 toneladas de residuos diarios y el tránsito de alrededor de 40 camiones de alto tonelaje.
Además, el emplazamiento proyectado se encontraría a aproximadamente cuatro kilómetros del radio urbano de Lautaro.
Son precisamente estas características las que han alimentado parte importante de la oposición comunitaria.
La discusión no se limita, por tanto, a la instalación de una infraestructura destinada a recibir residuos. También involucra el flujo permanente de vehículos pesados, el volumen de basura que sería recepcionado diariamente y la cercanía del proyecto con el área urbana.
Para las comunidades opositoras, estos factores forman parte de un conflicto que lleva años desarrollándose y que ha incluido movilizaciones y cuestionamientos respecto de los eventuales efectos ambientales, sanitarios y territoriales de la iniciativa.
Una oposición que no terminó con la votación.
El rechazo de las comunidades al relleno sanitario Pintamahuida no comenzó con la sesión de este martes.
La oposición se ha extendido durante años y ha tenido distintas expresiones, entre ellas manifestaciones y cuestionamientos al impacto que el proyecto podría generar sobre el territorio y sus habitantes.
La tensión registrada durante la votación demuestra que la aprobación de la Coeva tampoco pone fin al conflicto.
Por el contrario, la decisión abre una nueva etapa administrativa y judicial en la que los opositores tendrán la posibilidad de recurrir a los mecanismos establecidos para impugnar o reclamar respecto de la resolución.
La decisión todavía no es el último capítulo.
Aunque la Coeva aprobó el proyecto, Pintamahuida aún deberá enfrentar nuevas instancias dentro de su tramitación.
La iniciativa deberá ser sometida a una nueva instancia de evaluación y votación ante el Comité de Ministros, mientras las comunidades y los vecinos podrán presentar las reclamaciones correspondientes dentro de los mecanismos contemplados por la legislación ambiental.
En consecuencia, la votación de este martes no significa necesariamente el punto final del conflicto.
Más bien, abre una nueva fase de una disputa que enfrenta a la empresa impulsora del proyecto con comunidades que llevan años manifestando su oposición y a un municipio que ya anticipó que utilizará las herramientas jurídicas disponibles para intentar frenarlo.
Un conflicto que recién entra en otra etapa.
El resultado de 9 votos a favor y 2 en contra entrega al proyecto un importante respaldo dentro de esta etapa de evaluación ambiental. Pero políticamente la imagen que deja la jornada es bastante más compleja.
La aprobación ocurrió en medio de protestas, gritos, interrupciones y presencia policial, mientras en Lautaro la oposición comunitaria continúa vigente.
Y el debate está lejos de agotarse.
El proyecto pretende recibir 667 toneladas de residuos cada día, movilizando aproximadamente 40 camiones de alto tonelaje, a unos cuatro kilómetros del radio urbano de la comuna.
Para sus impulsores y para las autoridades que lo aprobaron, los antecedentes técnicos permitieron respaldar su continuidad. Para el municipio y las comunidades opositoras, en cambio, la decisión representa una amenaza para el territorio y una determinación que consideran injusta.
La próxima batalla se trasladará ahora a otras instancias.
Pintamahuida fue aprobado, pero el conflicto por su instalación en Lautaro está lejos de quedar resuelto. La votación de este martes no cerró la controversia: apenas abrió el siguiente capítulo.
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