Rodolfo Chico Ketterer, de 30 años y oriundo de La Araucanía, viajó a Rusia luego de conocer una oferta laboral difundida por redes sociales, según su familia. Hoy figura con un contrato para prestar servicios militares a las Fuerzas Armadas de la Federación Rusa. La Fiscalía Centro Norte abrió una investigación por trata de personas con fines de trabajos forzados y el caso está siendo indagado junto al OS9 de Carabineros.
Un viaje que, según su familia, comenzó como una oportunidad laboral terminó con un ciudadano chileno vinculado a las Fuerzas Armadas de Rusia.
El caso de Rodolfo Antonio Chico Ketterer, de 30 años y oriundo de La Araucanía, está ahora bajo investigación de la Fiscalía Centro Norte, que busca determinar si detrás de su llegada a Rusia existió una eventual operación de captación y traslado que pueda configurar el delito de trata de personas con fines de trabajos forzados.
La investigación está a cargo de la fiscal Carolina Suazo, de la Fiscalía de Investigación Especializada, y se desarrolla en conjunto con el OS9 de Carabineros.
El antecedente que da un nuevo giro al caso es que, mientras la familia sostiene que Rodolfo viajó a Rusia por una oferta de trabajo y que no tenía intención de incorporarse a actividades militares, un documento de la Cancillería de Chile confirma que el joven suscribió el 3 de junio un contrato para prestar servicios militares a las Fuerzas Armadas de la Federación Rusa.
La Fiscalía deberá determinar ahora qué ocurrió entre ambos hechos.
De una oferta laboral a un contrato militar.
Según los antecedentes entregados por la familia, Rodolfo Chico conoció una oferta laboral a través de TikTok.
El ofrecimiento habría contemplado atractivos beneficios económicos y, de acuerdo con el relato de sus familiares, no estaba relacionado con actividades militares.
El joven viajó a Rusia.
Posteriormente, sin embargo, terminó vinculado a las Fuerzas Armadas de ese país.
La diferencia entre ambas situaciones es precisamente uno de los elementos centrales que deberá esclarecer la investigación.
Porque una cosa es que una persona viaje voluntariamente a otro país y posteriormente decida suscribir un contrato militar. Otra distinta es que haya sido captada mediante engaño, trasladada bajo falsas condiciones y posteriormente sometida a una actividad que no correspondía a aquello que originalmente se le ofreció.
Determinar cuál de esas situaciones ocurrió será responsabilidad del Ministerio Público.
El padre acusa un engaño.
La familia sostiene que Rodolfo fue engañado.
Su padre afirmó que la información que han conocido durante la investigación apunta en esa dirección.
“Aquí claramente hubo un engaño y eso también me lo señalaron desde el OS9, que a todas luces es trata de personas”, afirmó.
El padre agregó que para la familia resulta fundamental que las instituciones aborden el caso considerando la situación en que se encuentra su hijo.
“Para nosotros es importante que las instituciones sean empáticas”, señaló.
Se trata, por ahora, de la versión de la familia y de una hipótesis que deberá ser contrastada por los investigadores.
La apertura de una investigación por trata tampoco significa que ese delito ya esté acreditado. El Ministerio Público deberá reunir antecedentes que permitan determinar si existieron los elementos necesarios para configurar esa figura penal.
El documento que cambia el escenario.
El caso cuenta, sin embargo, con un antecedente documental que modifica sustancialmente la dimensión de la denuncia.
La Cancillería chilena confirmó que Rodolfo Chico Ketterer suscribió el 3 de junio un contrato para prestar servicios militares a las Fuerzas Armadas de la Federación Rusa.
Ese documento permite establecer que el joven efectivamente terminó vinculado contractualmente con la estructura militar rusa.
Pero no responde las preguntas fundamentales.
¿Quién le ofreció el supuesto trabajo? ¿Qué decía exactamente esa oferta? ¿Quién gestionó su viaje? ¿Qué sabía el joven antes de salir de Chile? ¿Cuándo conoció las condiciones militares? ¿Comprendió el contenido del contrato que firmó?
Y, especialmente, ¿el contrato militar fue suscrito libremente o fue consecuencia de un proceso previo de engaño, captación o presión?
Esas preguntas explican por qué la investigación de Fiscalía resulta relevante.
La ruta que ahora deberá reconstruir la Fiscalía
La investigación tendrá que reconstruir la historia desde antes del viaje.
Los investigadores deberán establecer quién estuvo detrás de la oferta laboral difundida por redes sociales, cómo se produjo el contacto con el joven, qué condiciones se le ofrecieron y quién participó en la organización de su traslado.
También será necesario determinar qué ocurrió después de su llegada a Rusia.
La firma del contrato militar constituye un hecho documentado, pero las circunstancias que llevaron a esa firma todavía deben ser establecidas.
El Ministerio Público deberá determinar además si hubo otras personas involucradas y si existen más ciudadanos que hayan sido captados mediante mecanismos similares.
Un delito que debe probarse.
La trata de personas no se configura simplemente porque una persona termine trabajando o prestando servicios en otro país.
Por eso, la investigación deberá establecer si existieron conductas y circunstancias compatibles con el delito que indaga la Fiscalía.
En este caso, el elemento particularmente sensible será determinar si la eventual incorporación de Rodolfo a las Fuerzas Armadas rusas fue consecuencia de una captación mediante engaño u otra forma de sometimiento, y si aquello ocurrió en el contexto de una oferta laboral distinta de la actividad que finalmente terminó realizando.
Hasta ahora, hay hechos que pueden establecerse y otros que siguen siendo materia de investigación.
Está acreditado que el joven viajó a Rusia y que existe un contrato para prestar servicios militares. La familia sostiene que viajó por una oferta laboral y que fue engañado. La Fiscalía investiga si esos hechos pueden configurar trata de personas con fines de trabajos forzados.
Lo que todavía no está establecido judicialmente es si efectivamente hubo trata, quién habría intervenido y bajo qué circunstancias se produjo la incorporación del ciudadano chileno a las Fuerzas Armadas rusas.
Una investigación que recién comienza.
El caso abre una interrogante que trasciende a la situación particular de Rodolfo Chico.
Si la investigación logra acreditar que ciudadanos extranjeros fueron captados mediante ofertas laborales engañosas para terminar incorporados a las fuerzas militares rusas, el caso podría revelar un mecanismo de captación que va mucho más allá de una situación individual.
Pero esa es precisamente una hipótesis que deberá ser demostrada.
Por ahora, la Fiscalía Centro Norte investiga y el OS9 reúne antecedentes.
Mientras tanto, la familia intenta entender cómo un joven que, según su relato, salió de Chile buscando una oportunidad de trabajo terminó con un contrato militar en Rusia, en medio de una guerra que no era el destino que —aseguran— había decidido buscar.
La respuesta a esa pregunta está ahora en manos de la investigación.
&Fcc
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