Mientras los vecinos aguantan horas de espera en las afueras de locales como Ecomas para comprar un máximo de cinco bolsas racionadas, Jorge Rathgeb descarta desabastecimiento y traslada el costo del desplome logístico a los consumidores.
La crisis de la calefacción en el sur de Chile ha vuelto a desnudar la completa desconexión entre el relato de las autoridades políticas y el calvario diario de los ciudadanos. Durante este martes, las afueras de la distribuidora Ecomas en el sector de la avenida Pablo Neruda, en Temuco, se transformaron en el epicentro de la frustración colectiva. Filas interminables que doblaban la cuadra evidenciaron el peregrinaje de cientos de familias que, tras recorrer infructuosamente diversos puntos de la capital regional, se encontraron con un racionamiento de un máximo de 5 bolsas por persona y un incremento sustancial en el valor del producto.
Frente a la evidente emergencia, el recién asumido Secretario Regional Ministerial (seremi) de Energía de La Araucanía, Jorge Rathgeb, optó por refugiarse en un juego semántico de manual burocrático. La autoridad reconoció una situación de «estrechez» en la disponibilidad del biocombustible sólido, pero se apresuró a descartar categóricamente el concepto de «desabastecimiento». Para las familias que pasan frío esperando en el asfalto, la diferencia técnica entre una palabra y otra resulta irrelevante. La afirmación de Rathgeb de que «pellet hay» y que la crisis «debería pasar en dos semanas» no solo suena a una promesa vacía e improvisada, sino que minimiza el impacto económico directo sobre una población forzada por el propio Estado a transitar hacia este sistema para descontaminar la intercomuna.
Un subsidio a la especulación y el fracaso de la fiscalización.
El análisis de las explicaciones oficiales revela una preocupante abdicación del rol fiscalizador del Gobierno. Rathgeb justificó el descalabro explicando que el fenómeno se originó por el alto consumo en las regiones de Los Lagos y Los Ríos, zonas desprovistas de plantas que succionan el stock de La Araucanía, Bío Bío, Ñuble y Maule. Al tratar un problema estructural de la matriz de producción y distribución como un simple e inevitable «efecto dominó» geográfico, el Ministerio de Energía asume de brazos cruzados el quiebre de stock minorista provocado por la falta de previsión climática y de almacenamiento técnico.
El colmo de la indolencia institucional llega al abordar el alza indiscriminada de precios. El seremi admitió incrementos de alrededor de $700 por bolsa de 15 kilos directamente en las zonas de producción, desentendiéndose de la especulación desatada en los puntos de venta minoristas argumentando que el límite de entrega o el valor final «es una decisión que va tomando cada comerciante». Esta declaración deja el bolsillo de la clase media a merced del libre mercado en plena temporada invernal, transformando la calefacción en un bien de lujo regulado por el acaparamiento y la reventa informal energia.gob.cl.
Mientras la seremi de Medio Ambiente y las carteras ministeriales continúan empujando costosos recambios tecnológicos de estufas bajo la promesa de un aire limpio, el Estado vuelve a fallar en la garantía del suministro básico. Los vecinos de Temuco no se enfrentan a una inocente «estrechez logística»; se enfrentan a las consecuencias de un mercado desregulado que especula con el frío del sur de Chile ante la complacencia de una autoridad que prefiere pedir paciencia en vez de exigir un control estricto de precios y distribución.
———&——–
Para cualquier comunicación, entrega de antecedentes de forma privada o denuncia,
a través del teléfono +56 9 9841 47462, WhatsApp +56 9 6419 5500, o al correo contacto@noticiascomunitarias.cl
"Para pensar, comentar y compartir"
