A casi un año de la muerte del lactante de 11 meses en el Hospital Hernán Henríquez Aravena, la investigación habría descartado fallas por desgaste del mobiliario, pero no ha logrado identificar quién manipuló la cuna por última vez. La familia denuncia falta de explicaciones del recinto asistencial y mantiene una demanda civil por $400 millones contra el hospital y el Servicio de Salud Araucanía.
A casi un año de la muerte de Valentín, el lactante de 11 meses que falleció tras caer desde una cuna mientras permanecía hospitalizado en Temuco, nuevos antecedentes de la investigación apuntarían a una falla en el ajuste del mobiliario utilizado por el niño. Sin embargo, pese a las diligencias realizadas por la Policía de Investigaciones (PDI), todavía no se habría podido establecer quién fue la última persona que manipuló la cuna ni determinar eventuales responsabilidades penales individuales.
La información fue confirmada a Radio Bío Bío en Temuco por David Pincheira, abogado que representa a los padres del menor. Según explicó, la Brigada de Homicidios de la PDI desarrolló diversas diligencias para esclarecer las circunstancias de la caída, entre ellas la toma de declaraciones, la revisión de antecedentes clínicos, el análisis técnico de la cuna y la reconstrucción de los hechos.
De acuerdo con los antecedentes expuestos por el abogado, la investigación habría establecido que la cuna no presentaba desgaste material, pero sí estaba mal ajustada. Una conclusión que, según la representación de la familia, habría sido respaldada por testimonios recogidos durante las diligencias.
“Valentín se había caído porque la cuna estaba mal ajustada y no había sido manipulada por la madre”, sostuvo Pincheira.
El hallazgo abre una interrogante central para esclarecer lo ocurrido: si la cuna se encontraba mal ajustada, ¿quién la manipuló por última vez y bajo qué circunstancias quedó en esas condiciones? Por ahora, según lo informado por el abogado, la investigación no ha conseguido resolver ese punto.
La investigación no identifica quién manipuló la cuna.
Uno de los aspectos más relevantes del caso es que los antecedentes conocidos permitirían descartar, según la representación de la familia, que la madre hubiera manipulado la cuna de manera que provocara la caída del niño.
No obstante, la indagatoria tampoco habría logrado establecer qué funcionario fue la última persona en intervenir el mobiliario. Las versiones contradictorias entregadas por los testigos habrían impedido reconstruir ese aspecto de la secuencia de los hechos.
Esta dificultad mantiene abierta una de las principales preguntas de la investigación: determinar cómo se produjo la caída y si existió una actuación u omisión que pueda generar responsabilidades.
Hasta ahora, de acuerdo con los antecedentes proporcionados, no se habría establecido responsabilidad penal individual. Corresponderá al Ministerio Público evaluar el resultado de las diligencias y resolver si dispone nuevas actuaciones o adopta una decisión sobre esta arista de la causa.
La ausencia de una persona individualizada como eventual responsable no resuelve, por sí sola, la cuestión de una posible responsabilidad institucional. Se trata de ámbitos jurídicos distintos, que deberán examinarse conforme a los antecedentes y las pruebas disponibles.
El padre acusa falta de explicaciones del hospital.
Mientras la investigación busca esclarecer las circunstancias de la caída, la familia cuestiona la respuesta que ha recibido del Hospital Hernán Henríquez Aravena tras la muerte de su hijo.
En su primera declaración pública, Juan Cristóbal Sanhueza, padre de Valentín, denunció que, pese al tiempo transcurrido, no han recibido explicaciones que les permitan comprender cómo ocurrió el accidente ni han contado con el apoyo que esperaban del establecimiento.
“Consideramos que la atención recibida por parte del hospital fue deficiente y que esto derivó en el fallecimiento de nuestro pequeño hijo de tan solo 11 meses de vida. Hoy, a casi un año del fallecimiento de nuestro bebé, no hemos recibido ninguna respuesta por parte del hospital. Tampoco hubo apoyo de ningún tipo o explicaciones que colaboraran a esclarecer este accidente”, afirmó.
Sus declaraciones trasladan el foco desde las circunstancias inmediatas de la caída hacia la respuesta institucional posterior al fallecimiento. La familia no solo busca esclarecer cómo se produjo el hecho, sino también obtener respuestas sobre la atención y las condiciones de seguridad durante la hospitalización del lactante.
La versión del establecimiento resulta relevante para contrastar estas acusaciones y conocer qué antecedentes posee sobre lo ocurrido, qué procedimientos internos se activaron y qué medidas se adoptaron tras el fallecimiento. Esos puntos requieren una respuesta oficial que permita completar el cuadro informativo.
Demanda civil por $400 millones.
En paralelo a la investigación penal, los padres de Valentín mantienen una demanda civil contra el Hospital Regional de Temuco y el Servicio de Salud Araucanía, mediante la cual buscan que se determine una eventual responsabilidad institucional por un presunto incumplimiento del deber de cuidado y por los perjuicios derivados de la muerte de su hijo.
La acción judicial contempla una indemnización solicitada de $400 millones. Esa cifra corresponde a la pretensión de la familia y no a una indemnización reconocida judicialmente.
Según los antecedentes entregados, el proceso civil continuará con la etapa de respuesta de las instituciones demandadas y, posteriormente, con la presentación de pruebas.
El desenlace de esta acción dependerá de los antecedentes que aporten las partes y de la evaluación que realice el tribunal competente. La eventual responsabilidad civil deberá analizarse de manera independiente de la determinación de responsabilidades penales individuales.
A casi un año de la muerte de Valentín, la familia sigue esperando respuestas. Los antecedentes conocidos apuntan a que la cuna estaba mal ajustada, pero todavía queda por esclarecer quién la manipuló por última vez, cómo se produjo la caída y si existieron fallas en los procedimientos de seguridad y atención. Son preguntas centrales para establecer qué ocurrió y evitar que un episodio similar vuelva a repetirse.
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