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El ministro de Seguridad encabezó en Victoria una reunión de casi cuatro horas con las máximas autoridades policiales, militares, de inteligencia y persecución penal. Aunque el Ejecutivo reconoce mejores indicadores de seguridad en algunas comunas, descarta por ahora reducir el dispositivo extraordinario.

Victoria, La Araucanía. El Gobierno busca instalar una señal de recuperación en la Macrozona Sur, pero al mismo tiempo mantiene intacta la arquitectura de seguridad desplegada en el territorio. Esa fue una de las principales conclusiones que dejó el Comité Ampliado de Seguridad de la Macrozona Sur, encabezado este viernes en Victoria por el ministro de Seguridad Pública, Martín Arrau.

La reunión congregó a las principales autoridades policiales, militares, de inteligencia, Gendarmería y persecución penal, en una señal de que, pese a los indicadores que el Ejecutivo considera favorables en determinadas comunas, la situación continúa siendo abordada como un escenario de riesgo que requiere vigilancia reforzada.

Tras cerca de cuatro horas de trabajo, Arrau sostuvo que el Gobierno revisó la evolución de la seguridad durante los últimos años, meses y semanas, además de eventuales escenarios futuros y las medidas necesarias para contener la violencia.

“Hemos tenido una muy buena reunión de alto nivel de la Macrozona Sur. Hemos revisado la información, lo que ha ido pasando en los últimos años, en los últimos meses y semanas en cuanto a la acción, a la seguridad en esta zona y también desde el punto de vista prospectivo, qué acciones hay que ir tomando para seguir manteniendo la seguridad, dar más tranquilidad a la población, contener y reducir la violencia”, afirmó.

El planteamiento del ministro apunta a una estrategia de doble vía: mantener la presión sobre los factores de violencia y, simultáneamente, recuperar las condiciones para que determinadas comunas vuelvan a desarrollar con mayor normalidad sus actividades económicas.

Según Arrau, existen comunas que ya muestran mejores indicadores de seguridad y que han comenzado a experimentar un cambio en el ambiente productivo y social.

“Ha sido un paso de normalización en lo productivo y en el ánimo que se vive en esas comunas”, sostuvo.

Sin embargo, esa evaluación positiva tiene un límite evidente: para el Ejecutivo, la mejoría registrada no es suficiente para modificar la estrategia de seguridad.

Normalización, pero sin retirar el dispositivo de seguridad.

La principal tensión política y operacional que emerge de las declaraciones del ministro está precisamente allí. Mientras el Gobierno habla de avanzar hacia la normalización de la inversión, la producción y el empleo, simultáneamente descarta relajar las medidas extraordinarias de seguridad.

Arrau se encargó de remarcar que cualquier interpretación de sus palabras como una señal de retirada sería equivocada.

“Pero no podemos relajarnos en lo policial, creo que no se malentienda la señal. Mantenemos todas las precauciones, mantenemos todo lo que se está haciendo y las intensificaremos para que podamos en el largo plazo tener un escenario de normalización”, señaló.

La definición deja planteado un escenario en que la normalización económica no necesariamente implica, al menos en el corto plazo, una normalización de las condiciones de seguridad.

El Gobierno parece apostar, en cambio, a que ambas dimensiones avancen en paralelo: recuperar espacios para la actividad productiva mientras se mantiene un alto nivel de control policial y militar.

Estado de excepción: “falta muchísimo”.

La señal más categórica surgió cuando el ministro fue consultado por una eventual reducción del estado de excepción.

Arrau descartó que esa posibilidad forme parte actualmente de los planes del Ejecutivo y condicionó cualquier modificación a una evaluación integral de distintos factores de seguridad.

“No está dentro de los planes del Gobierno desescalar un estado de excepción, sino que hay que mantener todas las precauciones hasta que cada factor de análisis, cada variable analizamos pudieran hacer pensar en algo, en evaluar un escenario como ese”, afirmó.

Y agregó una frase que resume la posición actual del Ejecutivo: “Recién ahí, pero falta muchísimo y no está dentro de nuestros planes”.

La declaración establece un contraste significativo con el concepto de “normalización” utilizado por el propio ministro. Mientras el Gobierno identifica avances suficientes para hablar de una recuperación productiva y de un mejor ánimo en algunas comunas, considera que todavía no existen condiciones para retirar o reducir las herramientas extraordinarias de seguridad.

Por ahora, entonces, la normalización aparece planteada como un proceso gradual y condicionado, no como el retorno inmediato a una situación previa al despliegue excepcional.

Una reunión reservada y una estrategia que continuará.

El encuentro de Victoria reunió al jefe de la Defensa Nacional, José Soto; al general director de Carabineros, Marcelo Araya; al director (S) de la Policía de Investigaciones, Ricardo Gatica; al director nacional de Gendarmería, Rubén Pérez; al director nacional de la Unidad de Crimen Organizado de la Fiscalía Nacional, Ignacio Castillo; al representante de la Agencia Nacional de Inteligencia, Jorge Gatica; al general González, de CICPOL; y a los delegados presidenciales regionales del Biobío y La Araucanía, Julio Anativia y Francisco Ljubetic, respectivamente.

La composición de la instancia refleja la amplitud de la estrategia gubernamental: policías, Fuerzas Armadas, inteligencia, sistema penitenciario, Fiscalía y autoridades políticas regionales participaron de una misma mesa para evaluar el escenario de la Macrozona Sur.

Arrau adelantó, además, que algunas de las medidas acordadas no serán dadas a conocer públicamente.

“Muchas de ellas no se pueden comentar por razones evidentes”, sostuvo.

El mensaje que queda tras la reunión de Victoria es, por tanto, doble. El Gobierno identifica señales que permiten hablar de recuperación y de avances hacia una mayor normalidad en determinadas comunas, especialmente en el ámbito productivo. Pero esa mejoría todavía no modifica su diagnóstico de seguridad.

La conclusión oficial es que la Macrozona Sur puede avanzar hacia la normalización económica, pero bajo un dispositivo de seguridad que, por ahora, no solo se mantiene, sino que —según Arrau— será intensificado.

La pregunta que queda abierta es cuánto tiempo deberá transcurrir y qué indicadores deberán cambiar para que la normalización anunciada en el ámbito productivo pueda traducirse finalmente en una reducción de las medidas excepcionales que siguen vigentes en el territorio.

&Fcc

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