Nueva unidad permitirá mantener un móvil de atención prehospitalaria avanzada las 24 horas, pero su puesta en marcha abrió una inesperada tensión entre el Servicio de Salud Araucanía Sur y el municipio de Temuco.
La nueva Base SAMU de Labranza comenzó oficialmente su marcha blanca el pasado 17 de septiembre, con un móvil de atención prehospitalaria avanzada disponible de manera permanente, las 24 horas del día y los siete días de la semana. Sin embargo, detrás del anuncio de fortalecimiento de la red de emergencias surgió un elemento que llamó la atención: el inicio de operaciones se produjo sin aviso previo ni coordinación formal con el municipio de Temuco, pese a que la propia institucionalidad involucrada destaca públicamente el carácter intersectorial del proyecto.
La base funciona en dependencias de la sede vecinal Los Castaños y busca resolver una de las principales brechas de atención de emergencia que enfrenta Labranza: la distancia respecto de otros puntos operativos del SAMU. Hasta ahora, las bases más cercanas se encontraban en Temuco, a unos 14 kilómetros, e Imperial, a aproximadamente 16 kilómetros.
La iniciativa es presentada por sus protagonistas como el resultado de un trabajo conjunto entre la Junta de Vecinos Los Castaños, la Municipalidad de Temuco y el Servicio de Salud Araucanía Sur. La organización comunitaria aportó el espacio físico, mientras el municipio realizó gestiones territoriales y de infraestructura. El Servicio de Salud, en tanto, asumió el financiamiento, equipamiento y disposición del personal especializado.
Pero la forma en que finalmente se concretó la puesta en marcha introduce una evidente contradicción en el relato institucional.
Un proyecto conjunto que comenzó sin avisar a uno de sus socios.
El jefe del SAMU Araucanía Sur, Christian Díaz, destacó que la nueva base permitirá disponer de manera permanente de un móvil de atención avanzada en Labranza y fortalecer la capacidad de respuesta ante emergencias.
“Esto es posible gracias al trabajo coordinado con la comunidad y el municipio”, señaló.
Una afirmación que adquiere especial relevancia considerando que, de acuerdo con los antecedentes conocidos, el municipio no habría sido informado previamente del inicio de la marcha blanca.
La situación resulta particularmente llamativa porque el propio Servicio de Salud Araucanía Sur ha definido el proyecto como una iniciativa de carácter intersectorial. Su director (s), Emilio Ríos, destacó precisamente la coordinación con la Municipalidad de Temuco y la Junta de Vecinos Los Castaños como uno de los factores que permitió generar las condiciones para iniciar las operaciones.
La pregunta, entonces, resulta inevitable: ¿Cómo se explica que una iniciativa que se presenta públicamente como fruto de la coordinación entre instituciones haya comenzado sin comunicar previamente su puesta en marcha a una de las partes involucradas?
Ríos valoró la coordinación institucional y aseguró que la iniciativa responde a la necesidad de fortalecer la red de atención prehospitalaria y acercar los servicios de emergencia a los territorios.
Sin embargo, en sus declaraciones no abordó el hecho de que la puesta en marcha habría tomado por sorpresa a la contraparte municipal.
Para Labranza, una necesidad que venía acumulándose.
Más allá de la controversia institucional, la llegada de una base SAMU representa una respuesta concreta a una demanda largamente planteada por los habitantes de Labranza.
El director del Departamento de Salud Municipal, José Miguel Mella, valoró la apertura y puso énfasis en la necesidad de contar con una respuesta más cercana durante un periodo especialmente sensible, como las celebraciones de Fiestas Patrias.
“Hemos logrado abrir la base SAMU hoy 17 de septiembre, antes de las Fiestas Patrias, un tiempo donde es muy necesario tener colaboración y poder tener atención prehospitalaria en esa ruta que es tan compleja”, señaló.
Mella recordó que la distancia de Labranza respecto de las bases existentes podía traducirse en mayores tiempos de desplazamiento frente a una emergencia.
“Recordemos que la base SAMU más cercana está en Temuco a 14 kilómetros y la segunda base está en Imperial a 16 kilómetros”, explicó.
Desde esa perspectiva, la instalación de un móvil permanente en el sector modifica la distribución territorial de la respuesta prehospitalaria y puede reducir los tiempos de llegada a las emergencias que se produzcan en Labranza y sus alrededores.
Una deuda que finalmente comienza a saldarse.
El alcalde de Temuco, Roberto Neira, calificó la apertura como parte de los compromisos asumidos con la comunidad.
“Estamos felices de poder contar con una base SAMU en el sector de Labranza. Esto es parte del compromiso de este municipio con la comunidad en temas de salud y, sobre todo, las urgencias que tanto preocupan a nuestros vecinos”, afirmó.
El jefe comunal agradeció al Servicio de Salud Araucanía Sur y a quienes hicieron posible la instalación.
La valoración municipal contrasta, sin embargo, con la forma en que se produjo el inicio de operaciones. Mientras las declaraciones oficiales ponen el acento en la colaboración, la ausencia de una comunicación previa entre organismos que participaron en la concreción del proyecto deja una señal difícil de ignorar.
No se trata de cuestionar la pertinencia de la nueva base —cuya utilidad para Labranza aparece claramente vinculada a una necesidad territorial—, sino de poner atención en cómo se están relacionando las instituciones responsables de garantizar una respuesta eficiente a la ciudadanía.
Una base SAMU no es solamente un móvil y un punto físico. Implica recursos públicos, personal especializado, coordinación operativa y decisiones que impactan directamente en la red de emergencias. Por eso, la coordinación entre los organismos responsables no debiera ser solamente parte del discurso oficial, sino también una condición efectiva para su funcionamiento.
La buena noticia y la pregunta pendiente.
La comunidad de Labranza cuenta finalmente con una respuesta prehospitalaria localizada y permanente. Esa es, sin duda, la principal noticia para sus habitantes.
Pero junto con celebrar la llegada de este servicio, queda una pregunta pendiente sobre la mesa: si el municipio fue parte de las gestiones que hicieron posible la instalación de la base, ¿Por qué no fue informado oportunamente de su puesta en marcha?
La respuesta importa no solo por una diferencia protocolar entre autoridades. Importa porque la atención de emergencias exige coordinación, especialmente cuando intervienen distintas instituciones públicas y recursos destinados a responder ante situaciones críticas.
La nueva Base SAMU de Labranza comienza así sus operaciones con una doble lectura: por un lado, representa el cierre de una brecha histórica para una comunidad que reclamaba una respuesta más cercana; por otro, su inesperado inicio deja en evidencia que todavía existen aspectos de coordinación institucional que deberán ser resueltos.
Porque acercar una ambulancia a una comunidad es un avance. Asegurar que quienes deben trabajar coordinadamente estén efectivamente coordinados es el desafío que viene.
&Fcc
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