La implementación del recaudo electrónico transformó la manera en que miles de estudiantes utilizan diariamente el transporte público en Temuco y Padre Las Casas. El sistema ya registra 18,4 millones de validaciones con TNE y, desde abril, incluso los alumnos de enseñanza básica deben acercar su tarjeta al lector para acreditar el viaje, aunque no pagan tarifa.
Hay un gesto que hasta hace poco no formaba parte del viaje cotidiano de miles de escolares en Temuco y Padre Las Casas: subir al bus, acercar la Tarjeta Nacional Estudiantil al lector y esperar el sonido que confirma la validación.
Hoy, esa acción forma parte de la rutina diaria del transporte público de ambas comunas.
A un año de la implementación del sistema de recaudo electrónico, las cifras muestran la magnitud del cambio. De acuerdo con los antecedentes entregados por Junaeb Araucanía y el operador Bipay, se han registrado 55 millones de validaciones, de las cuales 18.425.000 corresponden a viajes realizados con TNE.
Es decir, aproximadamente uno de cada tres registros del sistema corresponde a estudiantes.
Pero detrás de esa cifra hay algo más que una estadística: la incorporación de tecnología está modificando la forma en que se acredita y controla el uso del beneficio estudiantil.
58 mil viajes estudiantiles cada día.
Durante una jornada hábil se registran más de 195 mil validaciones en los buses de Temuco y Padre Las Casas.
De ellas, unas 58 mil corresponden a estudiantes de enseñanza básica, media y superior.
La cifra permite dimensionar cuánto depende la comunidad estudiantil del transporte público para llegar diariamente a sus establecimientos educacionales.
También explica por qué la modernización del sistema de pago no es un cambio menor.
La TNE dejó de cumplir únicamente la función de identificar al estudiante que tiene derecho a una tarifa diferenciada. Ahora también forma parte del mecanismo electrónico mediante el cual se registra cada viaje.
El sistema permite así generar información que antes no estaba disponible con el mismo nivel de precisión.
El cambio que llegó a los escolares más pequeños.
Uno de los cambios más recientes ocurrió en abril.
Desde entonces, los estudiantes de enseñanza básica también deben acercar su TNE al lector electrónico instalado en los buses.
La diferencia es que no se les cobra el viaje.
La tarjeta solamente acredita que el beneficio fue utilizado.
Cuando el sistema reconoce la TNE, el dispositivo emite el mensaje “Estudiante básica”, confirmando la operación.
“Este procedimiento no genera cobros para los estudiantes de enseñanza básica, ya que la validación tiene como único objetivo acreditar el uso del beneficio”, explicó el director regional de Junaeb Araucanía, Francisco Brizuela.
El cambio puede parecer pequeño, pero representa una modificación importante en la operación del transporte: incluso quienes tienen tarifa cero quedan incorporados al sistema electrónico de registro.
De la tarjeta al dato.
La transformación más relevante quizás no está en el sonido que emite el lector, sino en la información que queda registrada.
Cada validación permite conocer que un estudiante utilizó el beneficio y contribuye a construir una base de datos sobre el comportamiento del transporte estudiantil.
Esa información puede resultar relevante para dimensionar la demanda, identificar períodos de mayor utilización y evaluar futuras políticas públicas relacionadas con la movilidad de los estudiantes.
En otras palabras, la TNE ya no solo permite acceder a un beneficio: también se convirtió en una fuente de información sobre cómo se mueve diariamente una parte importante de la población de Temuco y Padre Las Casas.
Por eso Junaeb insiste en que los estudiantes deben validar su tarjeta cada vez que suben a un bus.
“Esto permite acreditar el uso del beneficio, contribuye al correcto funcionamiento del sistema y entrega información relevante para seguir fortaleciendo las políticas de transporte estudiantil”, señaló Brizuela.
El desafío ahora es que el sistema funcione para todos.
La digitalización también introduce nuevas exigencias.
La TNE es personal e intransferible y debe mantenerse en buenas condiciones para que pueda ser reconocida por los lectores electrónicos.
Una tarjeta dañada, perdida o robada puede convertirse en un problema cotidiano para un estudiante que depende del transporte público para asistir a clases.
Por ello, Junaeb llamó a los estudiantes y sus familias a cuidar la tarjeta y realizar oportunamente los trámites de reposición cuando corresponda.
Una transformación que recién comienza.
Los números muestran que el sistema electrónico ya está plenamente incorporado a la rutina del transporte estudiantil.
18,4 millones de validaciones con TNE en un año y cerca de 58 mil registros estudiantiles por jornada hábil muestran la dimensión del fenómeno.
Pero el verdadero cambio está en otra parte.
Antes, la TNE era principalmente un mecanismo para acreditar quién tenía derecho a pagar menos.
Ahora también es una pieza de un sistema digital que registra millones de desplazamientos y permite conocer con mayor precisión cómo se utiliza el transporte público.
Para los estudiantes, el cambio puede resumirse en un gesto de apenas unos segundos: acercar la tarjeta al lector y continuar el viaje.
Para el sistema de transporte, en cambio, cada uno de esos gestos representa un dato.
Y millones de datos comienzan a cambiar la manera en que se entiende la movilidad estudiantil en Temuco y Padre Las Casas.
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