La Dirección de Obras Hidráulicas autorizó la adjudicación del contrato para construir el sistema de Agua Potable Rural que abastecerá a los sectores de Boyeco, Panco, Collimallín, Mañuco y Pajal. Dirigentes y autoridades destacan el avance tras años de gestiones, entre ellas las realizadas por el Diputado Tomás Kast.
Después de años de espera y gestiones de dirigentes y comunidades rurales, el proyecto de Agua Potable Rural (APR) que unirá a sectores de Temuco, Cholchol y Galvarino dio un paso decisivo hacia su materialización.
La Dirección de Obras Hidráulicas (DOH) del Ministerio de Obras Públicas autorizó la adjudicación del contrato para la instalación del sistema APR Boyeco, Panco, Collimallín, Mañuco y Pajal, iniciativa que es presentada como el proyecto de Agua Potable Rural más grande de Chile, tanto por su extensión territorial como por el número de sectores y familias que contempla beneficiar.
El proyecto representa una respuesta largamente esperada por comunidades rurales que durante años han debido enfrentar dificultades para acceder de manera permanente y segura a un servicio que, para buena parte de la población urbana, constituye algo tan básico que pocas veces se cuestiona: abrir una llave y disponer de agua potable.
Un proyecto de alcance intercomunal.
La iniciativa contempla sectores rurales vinculados a tres comunas de La Araucanía: Temuco, Cholchol y Galvarino.
Su ejecución permitirá avanzar hacia un sistema permanente de abastecimiento para familias que actualmente enfrentan mayores dificultades para acceder al recurso, especialmente en un contexto donde la disponibilidad y seguridad hídrica se han convertido en uno de los principales desafíos para las comunidades rurales de la región.
La autorización para adjudicar el contrato constituye un hito relevante, aunque todavía no representa el término del proceso. La obra deberá atravesar las siguientes etapas administrativas y de ejecución antes de que el agua potable llegue efectivamente a las viviendas.
Precisamente por ello, dirigentes y autoridades han destacado la necesidad de mantener el seguimiento del proyecto hasta su completa ejecución.
El trabajo de los dirigentes.
El avance no es atribuido únicamente a una gestión institucional reciente. Detrás del proyecto existe un trabajo sostenido de dirigentes que durante años han llevado las demandas de sus comunidades ante las autoridades.
Entre ellos se encuentran Sebastián Cayuleo, Rigoberto Millahual y Rubén Cariqueo, quienes han impulsado las gestiones para que las necesidades de los sectores involucrados fueran consideradas por los organismos públicos.
A ese trabajo se sumó el acompañamiento del consejero regional Cristian Herrera y del diputado Tomás Kast, quien realizó gestiones ante distintas instituciones para contribuir a destrabar y acelerar la iniciativa.
El proyecto, por su magnitud, requería precisamente de coordinación entre comunidades, dirigentes y organismos del Estado.
Kast: “Una obra histórica”.
El diputado Tomás Kast valoró la autorización de la adjudicación y destacó el trabajo realizado durante los últimos años.
“Esta es una noticia tremendamente importante para todas las familias del sector. Estamos hablando de una obra histórica, que permitirá avanzar en una necesidad tan básica y esencial como contar con agua potable”, señaló.
El parlamentario destacó especialmente la persistencia de los dirigentes y comunidades.
“Han sido años de trabajo de sus dirigentes y comunidades, y hemos estado acompañándolos y realizando las gestiones necesarias para que este proyecto pueda concretarse”, agregó.
Kast también puso el acento en que la autorización para adjudicar la obra constituye un paso decisivo, pero no el punto final.
“Aquí hay dirigentes que no han bajado los brazos y comunidades que han esperado por mucho tiempo. Nuestro compromiso es seguir acompañando este proceso hasta que las obras estén ejecutadas y el agua llegue efectivamente a las familias”, afirmó.
El verdadero desafío comienza ahora.
La adjudicación marca un avance concreto, pero también abre una nueva etapa: que el proyecto pase del papel a las obras y de las obras al agua potable disponible en los hogares.
En materia de infraestructura pública, ese último paso es el que finalmente determina si una inversión se transforma en una solución real para las comunidades.
Por eso, el desafío ahora será asegurar que el contrato avance conforme a lo previsto, que las obras se ejecuten oportunamente y que los beneficios lleguen efectivamente a las familias de Boyeco, Panco, Collimallín, Mañuco y Pajal.
Para las comunidades involucradas, el proyecto no es solo una obra de infraestructura. Es la posibilidad de terminar con años de incertidumbre y avanzar hacia una condición básica de dignidad y seguridad para las familias rurales.
Si el proceso continúa según lo programado, La Araucanía estará frente a una de las mayores iniciativas de Agua Potable Rural desarrolladas en el país, y una obra que podría cambiar de manera significativa las condiciones de vida de cientos de familias de Temuco, Cholchol y Galvarino.
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