Por Sr. Boris Pincheira Torres.

Profesor de Estado en Enseñanza Media en la Especialidad de Castellano, Universidad de la Frontera, Magíster en Planificación y Gestión Educacional y © Magister Didáctica de la Lengua y Literatura, Escritor y reconocido Asesor Pedagógico en la innovación en el área de la didáctica de la Comprensión Lectora.

Creador de una propuesta didáctica de Comprensión Lectora denominada “Ecosistema Textual”, la que tiene implicancias directas en el Pensamiento Complejo desde el cual se tributa al Pensamiento Crítico, Creativo y Divergente.

Boris, al revisar algunos de sus registros en Redes Sociales es llamativa sus visión de la lectura, en la cual usted plantea que para mejorar la comprensión lectora debemos dejar de ver la lectura como una tarea de «marcar casillas» para verla como una construcción de mundo.

¿Por qué sostiene que el Pensamiento Complejo es la llave para despertar el interés por la lectura?

Al analizar las evaluaciones estandarizadas, como es el caso SIMCE o PISA podemos observar que la comprensión, y la evaluación de esta, se hace en términos de pensamiento convergente y con una orientación fragmentaria. Si solo enseñamos pensamiento convergente —buscar una única respuesta predeterminada—, el estudiante se vuelve un consumidor pasivo de datos. El Pensamiento Complejo, que yo llamo «entretejido», es la capacidad de ver el «Todo» en las partes. Cuando un alumno entiende que un texto no está aislado, sino que se nutre de otros, y por por qué no también de la música, del arte y de su propia realidad, surge la sorpresa. Y sin sorpresa, simplemente no hay entusiasmo por descubrir e indagar el mundo, como detectives.

Esa visión holística parece cristalizarse en su propuesta personal: “El Ecosistema Textual”. ¿Podría explicarnos en qué consiste exactamente un «Ecosistema Textual» y cómo se diferencia de una unidad de lectura tradicional?

Un Ecosistema Textual no es una simple suma de lecturas. Es una red organizada donde distintos textos —literarios y no literarios, audiovisuales o multimodales— orbitan alrededor de un «Nodo Central, interactuando, además, entre ellos». Por ejemplo, en una unidad tradicional, lees un cuento y respondes preguntas.

En el Ecosistema, el texto dialoga con otros. Por ejemplo, en mi novela «El Centésimo Nombre de Dios», el protagonista no solo se relaciona intertextualmente con personajes como «El Principito» o «Papelucho», sino que además, accede a un corpus textual complementario creado por mí que viene ofrecer información complementaria no solo a la trama de la novela, sino que además a la de las obras intertextualizadas, en este caso El Principito o Papelucho. Así, el estudiante articula información, establece vasos comunicantes y construye un conocimiento sistémico. Es pasar de la lectura lineal a una comprensión profunda y multidimensional.

Usted menciona tres «motores» en este ejercicio cognitivo: el Complejo, el Convergente y el Divergente. ¿Cómo entra en juego este último, el Pensamiento Divergente, en la sala de clases?

El Pensamiento Divergente es «El Explorador». Es el que nos saca de la caja. Una vez que el alumno ha analizado los textos, le pedimos que produzca «artefactos». No es solo resumir; es preguntarles, por ejemplo: «Si este personaje viviera hoy, ¿Qué postearía en Instagram sobre sus experiencias?«. Al transformar una noticia en un guion de podcast o en una expresión artística, el aprendizaje exige creatividad y se vuelve significativo y aplicable.

Sabemos que este 2026 lanzó un nuevo proyecto: una versión contemporánea de «Pedro Urdemales». ¿Cómo se aplica el Ecosistema Textual en este nuevo desafío escritural?

El texto en su conjunto, como la mayoría de mis producciones, se lee desde adentro del libro como desde fuera. Me explico. Cada relato es acompañado de otros textos que permiten profundizar en su trama. Así, el relato mismo es la punta de lanza, o pretexto si quisiéramos llamarlo así, a través del cual las y los estudiantes entran en una red de distintos géneros o formatos textuales que dialogan entre ellos y el relato. Con esto se permite el acceso y análisis de distintas perspectivas o puntos de vista, tributando al Pensamiento Crítico, Creativo y Divergente. Con este ejercicio cognitivo el alumno no es un mero receptor. Es un agente activo que utiliza la lectura para explicar y, eventualmente, corregir esa realidad.

Finalmente, Boris, su propuesta parece querer romper las paredes de la asignatura de Lenguaje. ¿Qué impacto tiene el Pensamiento Complejo en el resto del currículum escolar?

Es un efecto dominó. En Historia, el alumno deja de memorizar hitos para entender la multicausalidad. En Ciencias, logra comprender cómo un cambio en el ambiente afecta a todas sus partes. La comprensión lectora bajo el Pensamiento Complejo no es la meta de una asignatura. Por el contrario, es la herramienta de acceso a la complejidad de todo el conocimiento humano y la base para formar ciudadanos que no puedan ser manipulados porque saben cruzar información. Lo que busco es enseñar a dudar de los discursos hegemónicos, a ser creativos y atreverse a pensar en soluciones distintas.

Perfil del Entrevistado

• Nombre: Boris Ernesto Pincheira Torres.
• Trayectoria: Profesor de Castellano (UFRO) con más de 20 años de experiencia, desde el Proyecto Enlaces Rural hasta la formación docente universitaria.
• Obras Clave: El centésimo nombre de Dios, Novela conceptual que traspasa los límites de la intertextualidad.
• Propuesta Didáctica: Creador de los Ecosistemas Textuales, un modelo que integra el Pensamiento Complejo y la Intertextualidad para el desarrollo de la comprensión lectora.

  

Editor: Freddy C. contacto@noticiascomunitarias.cl
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