Por: Ricardo Barría Dillems, Ingeniero Comercial, Magister en Comunicación. Editor de Araucanía Diario, miembro de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP).
Ayer el lonco de la comunidad de Temulemu Juan Pichún Collonao, hijo del histórico lonco Pascual Pichún, tuvo que aceptar de manera obligada, ir a un juicio abreviado para evitar una posible condena a cadena perpetua, que era lo que pidió el Gobierno en su oportunidad (del exPresidente Gabriel Boric).
Juan Pichún no lo hizo —y aquí me tomo yo sus palabras— porque sea culpable o debido a que participó del atentado que le acusan haber realizado, que en estricto rigor sería como “autor intelectual”, de un ataque al fundo del exdiputado de derecha Jorge Rathgeb, basado en la “prueba” de haber hablado con un sobrino por teléfono, el mismo día en que supuestamente, el joven participaba en el atentado.
No estuvo ahí, no viajó a la zona (entre Lumaco y Traiguén), tampoco hay mensajes que apunten a su participación, ni escuchas telefónicas o testigos —sin rostro o no— que prueben ni siquiera un ápice de su teórica participación, insisto, que habría sido intelectual.
Sin embargo, Juan Pichún arriesgaba cadena perpetua, tras cumplir más de 11 meses de prisión preventiva, sólo por ser mapuche, sólo por ser de la CAM.
Facinerosos terroristas.
Tal vez para muchos el sólo hecho de pertenecer a la Coordinadora Arauco Malleco (CAM), sea motivo suficiente para ser detenido y puesto en prisión preventiva o a “buen recaudo” de la justicia, arrojado en un rincón de alguna cárcel, desde el cual no se pueda hacer el mal.
Mal que para nosotros los chilenos, ha tenido al pasar de los años muchos nombres, siglas o denominaciones, comenzando por ejemplo, con los Húsares de la Muerte de Manuel Rodríguez y el general Carrera, esos facinerosos terroristas —para los españoles— que consiguieron nuestra ansiada independencia y libertad. Tal vez, siendo justos, habría que mencionar también a las Logias Lautarinas, seno en el cual se gestó el movimiento independentista sudamericano y donde creció Bernardo O’Higgins, el general San Martín y Francisco de Miranda, junto a Bolívar; quienes según el criterio de la fiscalía, debieran de haber estado presos por sus “delitos de pensamiento” o por hacer una “apología a la violencia”.
Por supuesto que tampoco debiéramos dejar de nombrar a la Escuadra Libertadora, que dirigida por Lord Cochrane, limpió de españoles de sur a norte y consolidó la independencia del continente entero. Sin duda que si hubiesen estado vivos hoy, el fiscal regional Roberto Garrido estaría pidiendo su prisión preventiva por ser un «peligro para la sociedad» y cadena perpetua por hacer una apología a la violencia, crimen que no se castigaba desde la Dictadura o Gobierno Militar.
Y para la gente de izquierda, fiscales de por medio —y aquí me voy a dar un gusto personal— no seamos ingratos tampoco con el MIR y el Frente Patriótico Manuel Rodríguez, movimiento al que dicho sea de paso, perteneció también Héctor Llaitul (torturado por la CNI).
La memoria es frágil, pero les recuerdo —cínicos— que ustedes apoyaban también a estos «facinerosos terroristas», como llamarán hoy día a los miembros de la CAM.
La Coordinadora Arauco Malleco.
La Coordinadora Arauco Malleco —a través de medios que no comparto— obligó a pensar y a implementar algo que el Estado chileno tenía olvidado: la reivindicación del pueblo mapuche, sus demandas históricas y algo que Chile ya había comprometido y aceptado, a través del Convenio 169, su autodeterminación.
Lamentablemente, la inacción de los políticos chilenos, su sordera e ignorancia selectiva, le fueron dejando a un grupo de mapuche radicalizados, como única herramienta y forma de presión, la violencia y el uso de las armas. La quema de camiones, casas, fundos y sementeras no fueron antes. Vinieron después de décadas de que fueran ignorados, apartados, discriminados y donde la única respuesta desde el Estado, era la administración del problema, chutear las soluciones y no resolver nunca nada.
Y no estoy justificando ni los hechos de violencia, ni los crímenes o los actos de carácter terrorista, pero por otro lado, tampoco nos hagamos los tontos, porque así fue.
Ahora y por otro lado, pongámonos de acuerdo: si se condena defender el uso de las armas, condenemos también a los del Partido Comunista, que hasta el día de hoy, respaldan también su utilización. Bajo esta lógica, si ser de la CAM es malo, ser del Partido Comunista también lo es.
Nor dungu kutran – Justicia mala.
En mapudungun, Justicia mala se debiera decir “weshake nor dungu”, que sería la traducción de esa frase. Sin embargo, “Nor dungu kutran” se acerca más a lo que sucede hoy en día, donde tenemos una Justicia mala porque está enferma y donde es mejor, para los imputados, echarse la culpa de algo que no hicieron, para recibir una menor condena, que tratar de demostrar su inocencia en un juicio oral, porque siempre, si son mapuche, los van a condenar.
Con o sin testigos; o con o sin pruebas, las que muchas veces, además, son filtradas por la propia fiscalía, para garantizar previamente una condena, igual los van a sentenciar.
Juan Pichún debió haber tenido su oportunidad de defender que era inocente, en un tribunal imparcial y en el que él, como toda la gente, pudiera creer y confiar. Como esto no es posible, prefirió echarse la culpa en un juicio abreviado y asegurarse, él y su familia, que podrá pasar esta Navidad en su hogar. Nor dungu kutran.

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